Friday, October 13, 2017

TRIBUNA POPULAR PARA RESISTIR Y AVANZAR… ¡ADQUIÉRELA Y MOVILÍZATE!

Caracas, 12 oct. 2017, Tribuna Popular TP.- Ya está circulando la nueva edición de Tribuna Popular (Nº 2.985), clarificando los lineamientos en torno a la elección de gobernadores, patentizando el compromiso del PCV para presionar por que todos los electos –especialmente los del partido de gobierno– trabajen a favor de los intereses populares sin prepotencia, sectarismo ni hegemonismo.
Tribuna Popular (Nº 2.985)
12 de OCTUBRE al 1 de NOVIEMBRE de 2017
CONTENIDO:
Votar por el PCV fortalece las luchas populares
La tarjeta del Gallo Rojo simboliza la defensa de las conquistas populares y el planteamiento de la profundización revolucionaria del proceso bolivariano, con firmeza en los combates antiimperialistas, ante las agresiones de la patronal y de la burguesía, y contra las amenazas del entreguismo reformista.
Buró Político del PCV expone al presidente Maduro un conjunto de reflexiones, preocupaciones y propuestas, ante la actual situación política, económica y social del país.
Entrevista a Oscar Figuera, secretario general del PCV
La línea es acumular fuerza para disputar el poder a la burguesía y al entreguismo
FNLCT
Trabajadores exigen acciones a la ANC
3ª Asamblea del FNLCT-Barinas
Luchando por los derechos del pueblo trabajador
Columna «Combate proletario»
Gobierno y sindicaleros violan la LOTTT
Economía
La ANC y las medidas económicas
Columna «Pico y espuela»
Es tiempo de unidad y organización popular
19º FMJE – Rusia 2017
Juventudes del mundo unidas contra el imperialismo
Internacional
Inicia Congreso del Partido Comunista de China
Formación
EEUU desempolva el «Corolario Rossevelt»
Memoria
50 años del asesinato de Nelson López
Cultura
La canción necesaria y los 75 años de Alí
¡COMPRA, ESTUDIA Y DIFUNDE TRIBUNA POPULAR!

¡NI UN DÓLAR MÁS PARA LA BURGUESÍA!




Tribuna Popular.- El desbalance sostenido por décadas entre el escaso volumen de producción y el relativamente alto nivel de consumo de nuestro país, se traduce en un severo desequilibrio en nuestro comercio exterior, debido al enorme volumen de importación de todo lo que consumimos y no producimos, y al casi nulo volumen de nuestras exportaciones no petroleras.
Al discriminar cuánto de esas exportaciones e importaciones corresponde a empresas y entes del sector estatal, y cuánto a empresas privadas, se constata un hecho denunciado una y otra vez a lo largo de los años por el Partido Comunista de Venezuela (PCV): el sector privado se ha estado enriqueciendo a expensas de las divisas del Estado.
Los gráficos anexos muestran los porcentajes del total del comercio internacional venezolano que han correspondido a cada sector desde 2006 hasta 2016. Año tras año, ha sido el sector estatal, especialmente a través de PDVSA, el que ha efectuado el grueso de las exportaciones, mientras que en casi todos los años ha sido el sector privado el que ha efectuado la mayor parte de las importaciones.
Esto se debe a que las empresas privadas venezolanas, en general ineficientes y poco productivas, no son ni han sido nunca capaces de satisfacer con su producción propia ni siquiera la demanda del mercado nacional, y mucho menos de convertirse en exportadores significativos, por lo que, como lo señala la nueva Línea Política del PCV, «… han permanecido históricamente atadas a los subsidios gubernamentales […] sin los cuales nunca han sido capaces de sobrevivir».
Empresariado «de puerto»
El Estado petrolero ha sido y continúa siendo el principal generador de las divisas del país (casi la totalidad en algunos años), pero la principal beneficiaria de éstas es y ha sido la burguesía. Tal tendencia se agudizó durante el «boom petrolero»; en 2008, el Estado hizo 95% de las exportaciones, y el empresariado parasitario el 70% de las importaciones.
Aunque desde entonces las importaciones estatales aumentaron y hasta llegaron a ser mayoritarias en 2014 y 2015, y aunque las exportaciones privadas crecieron en 2016 a un 13% del total (pero más por el derrumbe de las exportaciones estatales que por mérito propio de la burguesía), el fenómeno general continúa: los empresarios siguen siendo incapaces de captar por sí mismos las divisas que necesitan para cubrir sus importaciones, y dependen para ello del Estado, que les otorga divisas a tasas subsidiadas por medio de mecanismos como los antiguos SITME, SICAD o SIMADI, y el actual DICOM.
El usufructo por una burguesía improductiva, fundamentalmente comercial-importadora, de una masa de divisas que no fue obtenida por ella, desvía para su beneficio recursos que el Estado podría utilizar para estimular y fortalecer el aparato productivo nacional. Nunca ha sido aceptable, y mucho menos en las actuales condiciones de estrechez económica, que los empresarios se aprovechen del Estado para fomentar su propio enriquecimiento de espaldas a los intereses legítimos de la nación y el pueblo.
Por ello, la Línea Política aprobada por el 15º Congreso Nacional del PCV en junio pasado, insiste en la necesidad de «nacionalizar total e inmediatamente el comercio exterior y establecer la centralización estatal de las importaciones», puesto que «el otorgamiento de divisas a los importadores privados es contrario al interés nacional […], tiende a descapitalizar a la República, reafirma y consolida el rentismo y la dependencia, e impide la construcción de soberanía productiva nacional».

POR EL DESARROLLO DE LAS FUERZAS PRODUCTIVAS


Impulsar la producción nacional con criterios de soberanía
Tribuna Popular.- En las propuestas programáticas que construyeron el Partido Comunista de Venezuela (PCV) y el Frente Nacional de Lucha de la Clase Trabajadora (FNLCT) para la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) –en la perspectiva de que la movilización consciente, organizada y combativa presione por su efectiva implementación–, se plantea la necesidad de «Asumir una estrategia de desarrollo de las fuerzas productivas en armonía con el ambiente y garantizando los derechos laborales, particularmente la salud y seguridad en el trabajo
De manera reiterada el PCV ha señalado críticamente la característica rentista e improductiva del capitalismo venezolano, así como la histórica ausencia de políticas de Estado que apunten a revertir esta situación, lo cual ha constituido el germen de la aguda crisis por la que está atravesando nuestro país.
El Partido del Gallo Rojo ha enfatizado que la economía de puertos que tiene Venezuela, en la que gran parte de los productos que se consumen son importados, es fundamental establecer una planificación que permita impulsar la producción nacional con criterios de soberanía y desarrollo de las fuerzas productivas.
En este contexto –particularmente hoy con el escenario de la recién instalada ANC y las grandes expectativas que tiene el pueblo para la solución de sus acuciantes dificultades de abastecimiento y de pérdida acelerada del poder adquisitivo–, el PCV insiste en el necesario impulso de un plan nacional de industrialización y desarrollo productivo.
Asimismo, los comunistas hacen hincapié en que se establezca una planificación central-participativa de la economía, transversalizada con un modelo de gestión múltiple y participativa, caracterizado por el ejercicio del control obrero y social sobre los procesos de producción, administración y distribución de bienes y servicios.
Políticas públicas
El capitalismo formó talento humano para garantizar la lógica de reproducción del capital, sin atención a las consecuencias de deterioro ambiental, por cuanto es la burguesía la que impone los modelos de educación de acuerdo a sus intereses de mantener las relaciones de producción capitalistas.
En el área de la agricultura, la burguesía impuso el uso intensivo de arados, altas dosis de fertilizantes y uso permanente de agrotóxicos. Más recientemente, se ha impuesto el uso de semillas transgénicas, biofertilizantes y controles biológicos de plagas y enfermedades, pero siempre garantizando la dependencia tecnológica y la reproducción del capital.
La producción de alimentos limpios de agrotóxicos, la conservación de los suelos y las aguas, la intensificación de la agricultura sin dependencia agroindustrial y la obtención de máximos rendimientos biológicos en forma natural, forman parte del desarrollo de las fuerzas productivas en armonía con el ambiente y con una perspectiva soberana.
Adicionalmente, debe visualizarse que se pueda trascender los límites del abastecimiento interno y apuntar en la dirección de colocar en el mercado para la exportación una línea de alimentos limpios, que aporte a las necesidades de salud de los pueblos.
Para ello, deben establecerse políticas públicas articuladas y coordinadas, que permitan, por ejemplo, el estímulo a los productores agrícolas cuyos sistemas de producción se acrediten en un registro nacional de unidades de producción de alta eficiencia energética, productividad sostenida y conservacionista de los bienes comunes de suelos y aguas; así como una transformación profunda de los diseños curriculares de las ciencias del agro y afines.
Propuestas concretas
Diversos sectores y organizaciones, así como estudiosos e investigadores, han presentado propuestas para el desarrollo productivo soberano, pero no han contado con la receptividad requerida por parte de las instancias decisoras del Gobierno nacional.
Entre estas propuestas, se encuentra la tecnología de Pastoreo Racional Voisin (PRV), que permite el fomento de pasturas y el manejo de la ganadería, sin uso de arado, sin aplicación de fertilizantes, ni de agrotóxicos; lo cual, además de otórgarle carácter agroecológico, reduce los costos de producción y elimina la dependencia de la agroindustria.
El PRV permite triplicar los rendimientos de carne y leche desde el primer año de su establecimiento, lo que significa que intensifica el proceso productivo, además de que se puede escalar espacialmente sin que ello comprometa su calidad, rendimientos y costos de producción.
II
El Partido Comunista de Venezuela (PCV) –y otras organizaciones del Frente Popular Antiimperialista y Antifascista (FPAA)–, ha sido claro al expresar que la correlación de fuerzas presente en la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) no genera suficientes garantías de que asumirá orientación política dirigida a superar revolucionariamente las características rentistas e improductivas del capitalismo venezolano.
Por ende, tampoco visualiza que la ANC impulsará «una estrategia de desarrollo de las fuerzas productivas en armonía con el ambiente y garantizando los derechos laborales, particularmente la salud y seguridad en el trabajo», a menos que sea presionada por la movilización consciente, organizada y combativa de la clase obrera y el pueblo trabajador.
Cuando el PCV plantea la urgencia de impulsar la producción nacional con criterios de soberanía, es para atender aspectos centrales en lo político y económico: el abastecimiento interno, el protagonismo del control obrero-popular, el fortalecimiento de la clase trabajadora y la generación de condiciones para romper la dependencia tecnológica y productiva.
Acumulación de fuerza
Cuando se ha propuesto que el Gobierno asuma la tecnología de Pastoreo Racional Voisin (PRV) como política pública de agricultura, es por la pertinencia de estimular en forma rápida y segura la producción de carne y leche, además de que su implementación a gran escala confronta intereses de las grandes trasnacionales agroindustriales, y a lo interno, empodera a los asalariados del campo, para disputarle a la burguesía agraria la supremacía que ejerce en la producción nacional.
La lucha contra el latifundio y los esfuerzos para acumular fuerza revolucionaria obrero-campesina y popular, se verán contrarrestados mientras la tecnología agrícola practicada tribute al capital.
El incipiente proceso de liberación nacional en Venezuela requiere de una lógica distinta para la formación de talento humano; la tecnología de PRV propicia un cambio completo de mentalidad, para que los asalariados cumplan su papel histórico, y que el desarrollo de las fuerzas productivas se enfrente a las actuales relaciones sociales de producción capitalistas.
III
En los albores de la humanidad, se mantenía una relación armónica con la naturaleza. El ser humano vivía de recursos extractivos, de la caza, de la pesca, la recolección de frutos y raíces. El aumento poblacional presionó que los recursos que comenzaban a escasear. Los humanos pasaron a buscar en otros sitios los recursos para su subsistencia; se tornaron nómadas, hasta que descubrió la captura de animales, su cría y domesticación; y que se podían cultivar los granos y vegetales, la agricultura.
La presión demográfica llevó a importantes avances tecnológicos, que permitieron la producción de alimentos para la población creciente. En 1731, en Inglaterra, Jehro Tull, desarrolla la primera máquina agrícola articulada; el primer paso para el gigantesco progreso que significaría la mecanización agrícola. Un siglo más tarde, en Alemania, Justus von Liebig descubre que la nutrición de las plantas puede hacerse a través de los fertilizantes sintéticos solubles. En la década de los años 30 del siglo XX, se descubren los insecticidas sintéticos.
Todo lo anterior produjo una extraordinaria modificación en el proceso agrícola al servicio del capital, con destrucción de la biodiversidad y el uso de agrotóxicos, fertilizantes sintéticos, hormonas, y organismos transgénicos, que comprometen la calidad biológica de los alimentos.
La naturaleza, está imbricada por una complejidad dinámica, compuesta por seres vegetales y animales, por macro, meso y microorganismos, integrados con el ambiente aéreo y terrestre, de donde emerge dialécticamente el permanente movimiento y equilibrio. Es por eso que para concebir un método de uso del suelo, hay que pensar en la integración animal/vegetal e identificar el carácter interdependiente de ambas producciones. Esto es la agroecología.
Experiencias a analizar
La tecnología de Pastoreo Racional Voisin (PRV), asumida como política pública, permitiría que los sectores ganaderos se confronten con las grandes corporaciones trasnacionales de la agroindustria que se basan en la venta de agrotóxicos y fertilizantes sintéticos, de uso generalizado en la agricultura en el marco de una relación capitalista dependiente y desventajosa para nuestro país.
Además, se reducirían costos de importación en divisas y se fomentaría una producción limpia de los alimentos; significando también que el tejido social organizado del campo, con influencia directa de las políticas del gobierno, tendrían éxito de producción y altas realizaciones económicas.
Estos dos planos no sólo acortan la fase de dependencia alimentaria y representan un significativo ahorro en divisas internacionales, sino que también se promueve la conservación de los bienes comunes estratégicos de suelos y aguas.
La tecnología PRV se puede escalar espacialmente sin que ello comprometa su calidad, rendimientos y costos de producción; con proyectos que se pueden iniciar con la vegetación natural existente y no requieren riego durante los largos períodos de verano.
Hay dos experiencias que sirven de referencia como unidades de producción, en El Curay (Barinas) y en Los Quediches (Lara); que apuntan al necesario desarrollo soberano de nuestro país.


LA DOCTRINA IMPERIALISTA DEL «DESTINO MANIFIESTO»

ENRIQUE GARCÍA ROJAS. Especial para TP
Profesor de Literatura
No deja de sorprender la lucidez con que el Libertador Simón Bolívar pronostica el papel que jugarían los vecinos del Norte: «Cuando extiendo la visión sobre este continente, veo que está a la cabeza una nación muy belicosa y capaz de todo como los Estados Unidos». Esta profecía se cumpliría con los hechos criminales de una nación imperialista que pretende dominar el mundo. Los Estados Unidos, país meca del consumismo, efectivamente parecen destinados a plagar el planeta de destrucción, hambre y miseria, invocando el nombre de la libertad, tal como lo vaticinó Bolívar.
En atención a lo expuesto, recordemos que en 1839, el periodista estadounidense John O’Sullivan escribió un artículo justificando la expansión territorial de EEUU, con el argumento de que el estadounidense era un pueblo «escogido por Dios» y destinado a expandirse, no por opción propia sino porque ese era su destino, al que no podían renunciar ni evitar, pues hacer tal cosa sería rechazar la voluntad divina. También afirmaba este periodista que los estadounidenses tenían una misión que cumplir: extender la libertad y la democracia y ayudar a que las «razas inferiores» progresaran.
Racismo reciclado
Las ideas de O’Sullivan no eran nuevas, pero llegaron en un momento de gran agitación nacionalista y expansionista en la historia de ese país, y se convirtieron en la doctrina básica de justificación del expansionismo estadounidense, resumidas bajo el enunciado «Destino manifiesto», original del propio O’Sullivan. Esta doctrina estaba basada en un concepto claramente racista que dividía a los seres humanos en «razas» superiores e inferiores, y que daba pie a la noción de que era deber de las superiores «ayudar» a las inferiores.
Como miembros de una raza superior, la anglosajona, los estadounidenses debían cumplir con su deber y misión. La doctrina del «Destino manifiesto» se consolidó en la década de 1840 con la anexión de Texas y la declaración de guerra a México, y reapareció fortalecida y todavía más sublimada, convertida ahora en «la obligación del hombre blanco», en un poema escrito en 1899 por el indo-británico Rudyard Kipling a raíz de la ocupación estadounidense de Cuba, Puerto Rico y Filipinas.
El mito racial anglosajón está de nuevo en pleno florecimiento desde la victoria electoral de Donald Trump. Su promesa de construir un muro en la frontera con México fue uno de los ejes de su campaña electoral, y dirige su acción contra los mexicanos, el 52% de los millones de migrantes sin estatus legal que trabajan en los empleos más precarios en EEUU, a quienes Trump tildó de «violadores, delincuentes y narcotraficantes». Pero México, no lo olvidemos, perdió más de la mitad de su territorio a manos de la rapiña estadounidense, por lo que puede legítimamente afirmarse que los verdaderos inmigrantes ilegales son los estadounidenses que hoy ocupan tierras que históricamente pertenecían al país de los aztecas.
Y en las últimas semanas, como una versión actualizada del «Destino manifiesto», Trump anunció sanciones contra Venezuela, en un acto de intromisión inadmisible en los asuntos internos de nuestro país. El asedio a Venezuela, ahora transformado formalmente en bloqueo económico y amenaza de invasión, no tiene otro fundamento que la sobrevivencia del capitalismo.

LA RUSIA PRERREVOLUCIONARIA


WLADIMIR ABREU. Especial para TP
Profesor de Historia
En 1917, tras tres años de guerra interimperialista, la autocracia zarista agoniza; los reveses militares, la alta inflación y la escasez de alimentos agudizan el malestar de obreros y campesinos, quienes abandonan masivamente el discurso patriotero y descubren el verdadero carácter de la guerra. El 8 de marzo (23 de febrero en el calendario juliano), Día Internacional de la Mujer Obrera, la manifestación se transforma en rebelión contra la guerra, el hambre y la opresión.
El Imperio Ruso se extendía por dos continentes, desde Polonia hasta el Océano Pacífico, y agrupaba 175 millones de humanos de 298 grupos étnicos, 80% de ellos campesinos, pero con sólidos núcleos obreros en las capitales y las zonas petroleras del Cáucaso; todos sometidos al yugo semifeudal de la más reaccionaria monarquía de Europa. La iglesia ortodoxa rusa fungía de brazo ideológico de la dominación y el atraso cultural de este vasto imperio.
El país exhibía una esperanza de vida de 28 años y una tasa de analfabetismo que rondaba el 75% de la población, más del 95% en algunas zonas rurales. Seis mil millones de acres, más de la mitad del territorio, eran propiedad del Zar Nicolás II, y 95% de las tierras pertenecían a apenas 130.000 terratenientes y burgueses. Sólo 50 años antes, todavía existía la servidumbre en el campo, que había sido superada en Europa hacía 400 años. El primer y fugaz parlamento, la Duma, apenas se había instalado durante la Revolución de 1905.
Nicolás II, el gendarme de la clase terrateniente y la joven burguesía rusa, era heredero de una dinastía de 600 años. Debido a su incompetencia como estadista, era despreciado por las potencias europeas y hasta por su propia burguesía y su aristocracia.
El fermento revolucionario
La herencia de los «decembristas» de 1825, inspirados en la Revolución Francesa, y las luchas de los populistas revolucionarios Herzen y Chernishevsky, críticos radicales del absolutismo zarista y auténticos demócratas de mitad del siglo XIX, empujaron un movimiento campesino que sólo pudo ser apaciguado por la feroz represión de la autocracia. Ese legado revolucionario sería luego asumido por la naciente clase obrera.
En 1898 se reunieron en Minsk diversas organizaciones obreras, la Unión de Lucha por la Emancipación de la Clase Trabajadora, la Unión General de Trabajadores Judíos, y los grupos socialdemócratas de varias ciudades. La intención era organizar una fuerza obrera marxista, que se distanciara del aventurerismo de los populistas y los «socialistas revolucionarios» y de su ideología pseudo-radical, pero pequeñoburguesa en el fondo. Así nacería el Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia (POSDR).
Los golpes policiales y la poca definición ideológica hicieron necesario un segundo Congreso, realizado entre Bruselas y Londres en 1903; allí se destacarían figuras como Lenin, Riazanov y el todavía marxista Plejanov, que dotarían al POSDR de un programa y una sólida concepción marxista. Allí también se produjo la división entre mencheviques (minoritarios) y bolcheviques (mayoritarios), que marcaría en el futuro los acontecimientos de la Revolución de 1917 y daría inicio a la lucha entre el reformismo y la concepción verdaderamente revolucionaria, lucha que continúa vigente en nuestros días.
Dualidad de poderes
Tras tres años de guerra imperialista, las y los obreros y campesinos rusos estaban por hacer estallar el eslabón más débil del sistema capitalista; y esto finalmente ocurrió tras la manifestación del 8 de marzo (23 febrero del calendario juliano) de 1917, en el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Las mujeres proletarias salieron a las calles a exigir pan, y su protesta se enlazó con la huelga del cordón industrial de Petrogrado, la capital imperial, encabezada por los obreros de la Fábrica Putilov. Este estallido popular dio lugar a la Revolución de Febrero.
Ya para la noche del 24 de febrero, 160.000 obreros habían declarado la huelga general y 200.000 mujeres y desempleados recorrían las calles de la capital exigiendo el fin del zarismo y de la guerra. La revuelta se estaba extendiendo a las demás ciudades del país, Moscú, Kiev, Jarkov, y al resto del imperio. El día 26, los soldados del regimiento Pavlovski enviados a sofocar las manifestaciones, voltearon sus fusiles y se unieron a la revuelta popular. Los obreros organizaron guardias rojas, y diversas unidades militares se pasaron al bando proletario, entre ellas los marinos del Crucero Aurora de la Flota del Báltico, donde la influencia bolchevique era grande.
La aristocracia zarista, consciente de la incompetencia del zar Nicolás II, planeó un golpe palaciego para frenar el ímpetu de las masas; pero ya el día 27 se instaló un primer soviet de obreros, campesinos y soldados. Ese mismo día, el parlamento (Duma) creó un gobierno provisional integrado por una mayoría de demócratas constitucionalistas (kadetes) más el socialdemócrata (trudovike) Alexander Kerenski; luego de nombrado el gabinete, presidido por el príncipe Georgi Lvov, la Duma se disolvió.
En la recta final
En la práctica quedó planteada una dualidad de poderes, una contraposición entre el gobierno provisional y los soviets de obreros y campesinos, que algunos esperaban que se resolviera sin mayores contradicciones y diera paso a una coexistencia amistosa, pero la agudización de la lucha de clases hizo imposible tal cosa. El gobierno provisional, burgués y terrateniente y vinculado al interés en la guerra imperialista, se negó a declarar la paz, mientras que el poder soviético obrero y campesino, enemigo del capital y los terratenientes, exigía el fin de la guerra imperialista. No podían estos dos instrumentos de clases confrontadas coexistir por mucho tiempo, y esto lo comprendió y explicó genialmente Lenin en sus «Tesis de Abril».
El gobierno provisional, al no responder a las demandas de las grandes masas obreras y especialmente campesinas sobre el fin de la guerra y el reparto de tierras, perdió rápidamente apoyo popular. En julio, bolcheviques y anarquistas, contrariando las instrucciones de Lenin, protagonizaron un precipitado levantamiento que fue rápidamente derrotado, pero que de todas maneras sirvió para socavar el último vestigio de gobernabilidad. Tras una cadena de renuncias de sus ministros, el propio príncipe Lvov renunció el 21 de julio a la presidencia, y fue sucedido al frente del gobierno por Kerenski, quien asumió como Primer Ministro aunque conservando también su anterior cargo de ministro de Defensa.
Quedó así dispuesta la escena para la recta final de la Revolución, cuyos acontecimientos alcanzarán su clímax y su resolución dialéctica el 25 de octubre (calendario juliano), pero esto será tema de otra entrega.

Thursday, October 12, 2017

CP of Mexico, Tesis del Comité Central del Partido Comunista de México sobre el centenario de la Gran Revolución Socialista de Octubre

1.-  Hace cien años, el 7 de Noviembre de 1917 (25 de Octubre según el viejo calendario) triunfó la Gran Revolución Socialista de Octubre, derrocando al poder burgués e instalando el poder obrero, lo que abrió una nueva época en la historia de la humanidad y de la lucha de clases, la transición del capitalismo al socialismo-comunismo.
2.- Con excelente precisión, sincronización, con disciplina y heroicidad, el proletariado, organizado y dirigido por el Partido Comunista Bolchevique tomó el poder, para poner fin a la guerra imperialista, buscar la paz, socializar los medios de producción, entregar la tierra a los campesinos, liberar a las nacionalidades oprimidas, construir una vida mejor. La insurrección es un arte, escribió Lenin en las Cartas desde Lejos, retomando las enseñanzas de Marx sobre La Comuna de París; y, escribiendo páginas brillantes, el proletariado, dirigido por el Comité Militar Revolucionario, adjunto al Comité Central del Partido Comunista Bolchevique, conmovió y cambió al Mundo, cimbrándolo hasta sus cimientos al tomar el Palacio de Invierno, las principales guarniciones, centros de comunicación y medios de producción. Desde el Smolny latía el corazón de la nueva época histórico-universal del socialismo-comunismo, cuyo parto fue anunciado por los cañonazos del buque Aurora. Los sepultureros del capitalismo organizados en su Partido Comunista, anunciaron así el principio del fin de la oprobiosa explotación del trabajo asalariado. La clase obrera rompía sus cadenas y se convertía en sepulturera de la explotación.
3.- Como heredera y continuadora de las luchas proletarias que bajo la bandera del Manifiesto del Partido Comunista se libraron con las revoluciones de 1848 en Europa y de la Comuna de París en 1871, emergió la Revolución Proletaria de 1917, resultado también de la experiencia de la clase obrera y su partido comunista en las Revoluciones de 1905 y Febrero de 1917.
4.- Con la Gran Revolución Socialista de Octubre se produjo un viraje radical en el otrora imperio ruso, en toda Europa y en el Mundo. Se abrió una nueva etapa en la Historia. Por primera vez una sociedad donde el poder es ejercido por la mayoría en su propio beneficio; a diferencia de toda experiencia histórica anterior donde una clase dominante caduca y reaccionaria era desplazada por una nueva clase dominante, ahora eran los dominados, los oprimidos, los explotados, la clase obrera la arquitecta de su destino, emancipándose y emancipando. Por primera vez no es una minoría, no son los ricos, no son únicamente los cultos, sino la verdadera masa, la inmensa mayoría de los trabajadores quienes crean por si mismos una vida nueva, quienes resuelven con su propia experiencia los dificilísimos problemas de la organización socialista. Como explica F. Engels: “todas las revoluciones –anteriores- se habían reducido al derrocamiento y sustitución de una determinada dominación de clase por otra; pero todas las clases dominantes anteriores solo eran pequeñas minorías, comparadas con la masa del pueblo dominada. Una minoría dominante era derribada, y otra minoría empuñaba en su lugar el timón del Estado y amoldaba a sus intereses las instituciones estatales”[1]
La Revolución de Octubre es una Revolución Socialista; una Revolución de carácter socialista, dirigida por la clase obrera, que dejó de ser clase en sí, convirtiéndose en clase para sí. Fue engendrada por el desarrollo del capitalismo, que mostró así sus límites históricos. Vladimir Ilich Lenin, el jefe del proletariado revolucionario internacional escribió sobre ello así: “La guerra imperialista es la víspera de la revolución socialista. Ello no sólo se debe a que la guerra engendra, con sus horrores, la insurrección proletaria –pues no hay insurrección capaz de instaurar el socialismo, si no han madurado las condiciones económicas para él- sino a que el capitalismo monopolista de Estado es la preparación materialmás completa para el socialismo, su antesala, un peldaño de la escalera histórica entre el cual y el peldaño llamado socialismo no hay ningún peldaño intermedio.”[2]
La cosmovisión científica del proletariado, las ideas del socialismo científico, elaboradas por Marx y Engels, enriquecidas cualitativamente por Lenin, demuestras contundentemente la inevitabilidad histórica de las Revoluciones Socialistas, en una parte debido a que las fuerzas productivas rebasan los estrechos diques de la sociedad capitalista en que la minoría capitalista se apropia del trabajo y las riquezas producidas por la inmensa mayoría; por otra parte a que las condiciones de vida de la clase obrera la empujan necesariamente a la revolución social.
La transformación del capitalismo de la librecompetencia en capitalismo de los monopolios, estudiada por Lenin y los bolcheviques, y expresada en la teoría del imperialismo como fase superior y última del capitalismo, permitió al partido revolucionario del proletariado redactar un programa científico y una estrategia revolucionaria para la toma del poder. El programa y estrategia de los comunistas bolcheviques refutaba la posición de la II Internacional, de revisionismo del marxismo practicado por la socialdemocracia reformista. Frente al gradualismo, al parlamentarismo, a la colaboración de clases, los bolcheviques rescataron al marxismo de las deformaciones y tergiversaciones de Bernstein, Kautsky, los “marxistas legales”, entre otros, restableciéndolo como ideología revolucionaria de la clase obrera en la lucha contra el capitalismo y por el socialismo. En Materiales sobre la revisión del programa del partido, Lenin establece las consideraciones que dan lugar a las nuevas bases programáticas de los comunistas una vez que el capitalismo se ha convertido en capitalismo de los monopolios, en imperialismo:
“El capitalismo mundial ha llegado, actualmente, más o menos desde principios del siglo XX, a la fase del imperialismo. El imperialismo o la época del capital financiero es la economía capitalista tan altamente desarrollada en la que las uniones monopolistas de los capitalistas –los sindicatos de industriales, los cártels y los trusts- han adquirido una importancia decisiva, el capital bancario de enorme concentración se ha fundido con el industrial, la exportación de capital a otros países se ha desarrollado en colosales proporciones, el territorio de todo el mundo está ya repartido entre los países más ricos y se ha iniciado el reparto económico del mismo entre los trusts internacionales.

En esta situación son inevitables las guerras imperialistas, es decir las que se libran por la dominación mundial, por la conquista de mercados para el capital bancario y para avasallar a los pueblos pequeños y débiles. Y, precisamente así, es la primera gran guerra imperialista de los años 1914-1917.

El grado extraordinariamente alto de desarrollo del capitalismo mundial en general; la sustitución de la libre competencia por el capitalismo monopolista; la preparación por los bancos y las uniones de capitalistas de un personal especial para la regulación social del proceso de producción y distribución de los productos; el aumento de la carestía y la opresión de la clase obrera por los monopolios y la complicación gigantesca de la lucha económica y política de dicha clase debidos al crecimiento de los monopolios capitalistas; los horrores, las calamidades, la ruina y el embrutecimiento engendrados por la guerra imperialista: todo esto hace que el actual grado de desarrollo del capitalismo signifique la era de la revolución socialista proletaria.

Esta era ha comenzado.

Únicamente la revolución proletaria, socialista, puede sacar a la humanidad del callejón sin salida creado por el imperialismo y las guerras imperialistas. Sean las que fueren las dificultades de la revolución y sus posibles reveses temporales y olas de contrarrevolución, es inevitable la victoria definitiva del proletariado.

Por eso se plantea en el orden del día de la época que vivimos, dadas las condiciones objetivas, la preparación inmediata del proletariado en todos los aspectos para la conquista del poder político a fin de llevar a cabo las medidas económicas y políticas que forman el contenido de la revolución socialista”
Resulta fuera de lugar, que cuando se ha cumplido un siglo de la elaboración teórica del marxismo-leninismo sobre el imperialismo, sobre el Estado, y del triunfo de la primera Revolución Socialista, existan dentro del movimiento comunista internacional quienes consideren necesario peldaños intermedios, etapas intermedias entre el capitalismo y el socialismo. Quienes eso plantean se asemejan programáticamente a los que integraban la II internacional y en un proceso similar a los que ocurrió con aquellos atraviesan por procesos de integración/absorción al sistema capitalista, convirtiéndose en defensores del orden burgués. En México, tenemos muy clara esta dolorosa lección histórica.: el Partido Comunista Mexicano, ya desde tempranas fechas había sido debilitado ideológica y orgánicamente por el oportunismo browderista y por las consecuencias del XX Congreso del PCUS sin embargo, fue la incomprensión del desarrollo del capitalismo en México, lo que lo orilló a la búsqueda de alianzas con un sector de la burguesía, así como a no resistir las presiones ideológicas, lo que lo llevó a su  disolución en 1981, convertido primero en Partido Socialista Unificado de México, y que 7 años más tarde lo llevaría finalmente a mutar en un Partido de la reforma social, entregando el registro electoral, los bienes y el patrimonio histórico de 70 años de lucha comunista, al Partido de la Revolución Democrática (PRD), partido socialdemócrata, defensor del orden social capitalista.
Con lealtad al legado de la Gran Revolución Socialista de Octubre, el Partido Comunista de México efectuó entre su IV y V Congreso una reelaboración programática, en la que quedan superadas las concepciones reformistas de la vía mexicana al socialismo, de democracia nacional, democracia popular y alianzas con la” burguesía nacional”, una concepción sobre una etapa intermedia que imperó entre los comunistas de México por más de medio siglo, que nunca nos acercó al objetivo, pero si condujo a un proceso liquidador. El Partido Comunista de México, como partido marxista-leninista, considera que la Revolución Socialista es la tarea inmediata de la clase obrera, y para ello trabaja. Fiel al legado de la Gran Revolución Socialista de Octubre, el PCM trabaja para refutar como callejones sin salida a los llamados gobiernos progresistas o gobiernos de izquierda, o cualquier forma de gestión del capitalismo encubierta en fraseología y retórica, tal como “socialismo del siglo XXI”, “socialismo andino”, etc.
Ni el poder en manos de la clase obrera, ni los medios de producción socializados, ni la economía desarrollada de acuerdo a un plan central, nada de ello han dejado tras de sí los gobiernos de alianza pluriclasista llamados progresistas, tras dos décadas de ejercicio; todo lo contrario, la burguesía de cada uno de éstos países y sus socios internacionales vieron incrementadas sus ganancias, y se ha fortalecido invariablemente el poder de los monopolios. Ahora que sus economías capitalistas son golpeadas por la crisis capitalista, que la etapa expansiva de sus mercados naturalmente da paso a la etapa de crisis de sobreacumulación, tales gestiones socialdemócratas han abierto la puerta a otras formas de gestión burguesa, donde las conquistas de los trabajadores son recortadas, negadas, etc., donde el apoyo popular es socavado y disminuido al sobrevenir la desilusión, y dónde en lugar de elaborar estratégicamente para el derrocamiento del poder de la burguesía se lanzan consignas para aguardar otros años y presionar para el recuperar en otro gobierno socialdemócrata algo de lo perdido. En pocas palabras, la dictadura burguesa permanece intacta.
De ninguna manera apoyaremos a tales gestiones burguesas, denominadas progresistas; o “revolución”, ciudadana, bolivariana, del “socialismo del siglo XXI”; Revolución es la clase obrera en el poder, como lo enseña el marxismo-leninismo.
5.- En la misma dirección consideramos un equívoco para el accionar del PCM y de los partidos comunistas y obreros los llamados “frentes antineoliberales” que dan lugar a alianzas pluriclasistas que convertidas en gobiernos solo abren paso a gestionar de manera distinta el sistema capitalista en cuestiones no esenciales. Por ello el PCM se ha opuesto decididamente al documento programático y estratégico conocido como Consenso de Nuestra América que intentó ser presentado como programa de los partidos comunistas de América Latina, en el Encuentro de Lima de partidos comunistas y revolucionarios del año 2016; por las mismas razones el PCM se ha separado del Foro de Sao Paulo, un instrumento de la socialdemocracia; por ello el PCM lucha porque los Encuentros Internacionales de Partidos Comunistas y Obreros conserven sus características comunistas y no se transformen en difusos encuentros de izquierda.
La Gran Revolución Socialista de Octubre comprobó, como lo subraya el Manifiesto del 20 de Noviembre de 1994 -que dio paso a la reorganización del Partido Comunista de México- la viabilidad de la clase obrera para la toma del poder. El poder soviético y la construcción socialista en la URSS, demostraron lo innecesario de los parásitos capitalistas, lo innecesario de la clase burguesa, lo innecesario de la patronal, pues con  la clase obrera al frente del nuevo Estado y de la economía, todo el proceso productivo continuó, las fabricas siguieron funcionando, y sobretodo mejoraron contundentemente las condiciones de vida de los trabajadores, se dieron pasos para la emancipación de la mujer, se aseguró con derechos sociales una mejoría admirable en la infancia, la juventud y la senectud; se elevó constantemente el nivel de educación, cultura, salud de la población. El poder obrero llevó a la URSS a convertirse en un país multinacional de gran desarrollo, demostrando la superioridad del socialismo sobre el capitalismo. El poder obrero y la construcción socialista demostraron que son lacras inherentes al capitalismo la opresión racial, la opresión de la mujer, el crimen, la guerra, y que la sociedad socialista con nuevas relaciones sociales, libera, emancipa y combate cualquier forma de opresión. Con la Gran Revolución Socialista de Octubre se demostró que las tesis del Manifiesto del Partido Comunista, y la obra teórica de Marx y Engels no eran una utopía, sino que la clase obrera puede tomar y ejercer el poder con la dictadura del proletariado.
La Gran Revolución Socialista de Octubre nos indica que el camino para la clase obrera, para los trabajadores de nuestro país y el Mundo, es prepararse para la toma del poder, y que el poder obrero es el camino viable para resolver los problemas a que nos enfrentamos de barbarie, guerra, hambre, miseria, desempleo, enfermedad, insalubridad, incertidumbre, analfabetismo, feminicidios, racismo, devastación ambiental, migración.
La Gran Revolución Socialista de Octubre demostró que el socialismo es superior al capitalismo. Hoy en el mundo capitalista la miseria persiste y se agrava, pues el 54 por ciento de la población mundial, 3,300 millones de personas viven con menos de dos dólares, de los cuales 1.200 millones sobreviven con menos de un dólar por día.
La insalubridad y la muerte por enfermedades son propias del capitalismo. Mientras los funcionarios del  Fondo Monetario Internacionales, de los monopolios de las farmacéuticas y los Bancos Centrales abogan por recortes en la sanidad pública y por su mercantilización, 8,000 seres humanos mueren diariamente por enfermedades curables.
El hambre es una amarga realidad para 1,000 millones de personas que cada día se quedan sin alimento. Al mismo tiempo el gobierno de los EEUU ordena la destrucción de parte de sus cosechas para mantener los precios convenientes a sus monopolios agroindustriales; la Unión Europea destina millones de euros para destruir cosechas, para llevar a cabo su guerra comercial con Rusia.
La apropiación privada de la riqueza socialmente producida persiste y se agrava. En contraste con los miles de millones de personas que incrementan año con año las innumerables filas de la pobreza, la riqueza continúa generándose y acumulándose en las cuentas fabulosas de la plutocracia. La riqueza se concentra en los monopolios y la clase obrera de todos los países está condenada al hambre y la miseria, a continuar como una famélica legión.
La sobreexplotación se manifiesta y se acrecienta. Las ganancias de los monopolios están en crecimiento y son alimentadas cada día y cada minuto mediante la intensificación y la prolongación de la jornada de trabajo del obrero, mediante la desvalorización de la fuerza de trabajo de todas las categorías y todas las capas de los trabajadores. A la clase obrera se le repite todo el tiempo que debe trabajar más y sacrificarse.
Al iniciar la crisis en 2008 los monopolios lanzaron a millones de trabajadores a la calle, a buscar ocupar en masa el empleo que anteriormente ocupaba otro trabajador agravando las condiciones de explotación, peores salarios, sin estabilidad, sin prestaciones, etc.
La gran crisis de sobreacumulación de éste sistema vuelve a colocar a la humanidad en un periodo de barbarie y guerra. Además de la explotación del trabajo asalariado el capitalismo en crisis se dirige al conflicto entre centros imperialistas para acceder de manera preferencial a las materia primas, a los recursos estratégicos, para controlar las rutas comerciales, para encontrar salida y mercados para sus capitales.
El mundo de paz que prometía la dominación exclusiva del capitalismo  no ha sido sino la preparación de una nueva conflagración interimperialista.
Los refugiados por guerras o persecuciones alcanzaron en 2015 la cifra record de 65.3 millones de personas. En su tránsito a través de mares, desiertos, selvas y carreteras, los refugiados se ven sometidos a innumerables tragedias e infamias. Ataques xenófobos, campos de concentración, depredación de las mujeres y niños, trabajo esclavo, golpes y vejaciones en las fronteras, etc., tal es el rostro de la humanidad bajo la transmutación de un sistema en total decadencia.
El capitalismo genera fenómenos tan monstruosos como la trata de personas, un reflejo de la trata de esclavos con la cual nacía de las entrañas del feudalismo. La trata de personas genera hoy en día aproximadamente 150,000 millones de dólares anuales. Mediante el tráfico de personas, trabajo forzado, endeudamiento que deviene en servidumbre, matrimonios forzados para el trabajo o explotación sexual con intercambio de dinero, etc., se estimó que para el 2016 existían 45.8 millones de personas en calidad de esclavos en todo el sentido de la palabra, una cifra que creció un siniestro 28% con relación al 2014. Toda esta infernal maquinaria tiene como objetivo obtener las máximas ganancias.
Otra expresión de la barbarie son los alarmantes y crecientes feminicidios que en México han alcanzado los 2,500 anualmente, donde principalmente las trabajadoras quedan a merced de ser violadas y asesinadas mientras que el Estado lo ignora, lo solapa, lo permite y concentra su fuerza policiaca en cuidar las inversiones de los monopolios.
Es claro que el capitalismo llegó a sus límites históricos, que es barbarie, guerra, muerte, sufrimiento, y que es necesario el socialismo-comunismo.
6.- Al considerar la vigencia y viabilidad de la cuestión de la conquista del poder y del poder obrero, como metas programáticas de los partidos comunistas, el PCM considera un deber la defensa del socialismo construido en el siglo XX y el posicionamiento correcto frente a las causas que posibilitaron la contrarrevolución que derrocó temporalmente al socialismo en la URSS y otros países socialistas.
El PCM ratifica lo aprobado en su IV Congreso en 2011, y compartido con otros partidos comunistas hermanos sobre la incompatibilidad de la construcción socialista con las relaciones mercantiles ya que son éstas últimas las que abren la puerta a la contrarrevolución. Nada tiene que ver con la Gran Revolución Socialista de Octubre teorías como la del “socialismo de mercado”, ni la renuncia a cualquiera de las características de la construcción socialista, a saber: poder obrero, control obrero, socialización de los medios de producción concentrados y planificación de la economía. Observamos con preocupación las medidas que se alejan de esa dirección en los países socialistas, así como en la base ideológica de los partidos comunistas en el poder; en el caso de la República Popular de China es constatable el predominio de las relaciones capitalistas, en otros países socialistas se camina sobre una línea donde se abren las puertas a la contrarrevolución.
7.- La Gran Revolución Socialista de Octubre no hubiese sido posible sin la existencia del partido comunista bolchevique y el partido comunista bolchevique no hubiese conquistado su lugar de vanguardia sin la teoría revolucionaria del proletariado: el marxismo-leninismo. El rol de los partidos comunistas no tiene sustituto alguno, ni por los movimientos, ni frentes, o por formaciones políticas de distinta naturaleza. Un partido comunista se define por su carácter de clase, por las normas leninistas de organización que conforman el centralismo democrático, por su base ideológica, por su unidad ideológica, programática y organizativa, por su adhesión incondicional al internacionalismo proletario. La base ideológica de cualquier partido comunista se sustenta en el materialismo dialéctico, materialismo histórico, economía política, socialismo científico. Partido comunista que no resiste la presión del enemigo de clase sobre  sus elementos de identidad comunista inicia un proceso de corrosión/disolución. El PCM considera la lucha contra el oportunismo, el revisionismo y el reformismo, elementos consustanciales a su existencia. El PCM siguiendo el ejemplo de los bolcheviques y la Gran Revolución Socialista de Octubre defiende su naturaleza clasista, revolucionaria e internacionalista. En los últimos años hemos tenido una polémica cerrada con aquellas teorías que atacan el rol de la clase obrera, su centralidad en la economía y en la política, que hablan de los sujetos emergentes, de nuevas subjetividades de nuevos sujetos políticos, con todos aquellos que nos tachan de dogmáticos por situarnos claramente en las posiciones filosóficas, ideológicas, económicas, políticas y organizativas del marxismo-leninismo. Refutamos la llamada “teoría crítica”,  la “latinoamericanización” del marxismo, la renuncia al leninismo,  la renuncia a la dictadura del proletariado.
El PCM concuerda con la vigencia de las ideas comunistas marxistas-leninistas frente al trotskismo, el bujarinismo y otras manifestaciones mencheviques, como el centrismo que ondea las banderas de la unidad ecléctica, y las confrontará en México y en el movimiento comunista internacional.
La Gran Revolución Socialista de Octubre comprobó el enriquecimiento de la teoría de marxismo por Lenin, y la justeza de que la cosmovisión científica de la clase obrera se denomine marxismo-leninismo, el marxismo de la época del imperialismo y de las revoluciones proletarias. Y el papel indispensable de la teoría en el Partido y en la Revolución. La obra de Lenin, la obra teórica del marxismo-leninismo son la herramienta invaluable del PCM y su juventud comunista, la FJC, en la lucha para organizar y conscientizar a la clase obrera, para fusionar al movimiento obrero con el socialismo científico.
Por la misma razón el PCM se posiciona en defensa de la verdad histórica y contra los ataques a los bolcheviques, a Lenin, a Stalin, a Zdhanov. Toda la mentira negra, la calumnia de los centros reaccionarios, no impedirá que más temprano que tarde la clase obrera y las nuevas generaciones de comunistas evalúen correctamente la contribución del conjunto del Partido Comunista Bolchevique, de la Internacional Comunista, y de todos los  grandes revolucionarios proletarios.
8.- El Partido Comunista de México considera que el mejor homenaje a la Gran Revolución Socialista de Octubre en su primer centenario es trabajar, redoblando esfuerzos, por el derrocamiento del capitalismo en México y por la construcción del socialismo-comunismo. Por lo que es un deber fortalecer sus filas y las de la FJC.
Por lo que seguiremos adelante con nuestro Plan Estratégico para la Toma del Poder, continuaremos con los esfuerzos por fortalecer las filas del Partido Comunista y de la FJC, nuestros órganos dirigentes centrales, intermedios, células y militantes, concentrando esfuerzos de crecimiento y penetración en los corredores industriales estratégicos, en las ciudades decisivas de la lucha de clases, en los sindicatos, continuaremos tendiendo los puentes y las alianzas para expresar el Frente Anticapitalista, Antimonopolista , tendiendo a elevar los reflejos y las capacidades de lucha de las masas proletarias, en acumular la influencia, la infraestructura, la capacidad organizativa y todo lo necesario para el momento de la insurrección, de la Revolución Socialista en México: la cita del PCM con la Historia.
Trabajaremos para que el movimiento comunista internacional supere sus dificultades, contribuyendo a la elaboración de una estrategia común frente al capitalismo en su fase imperialista. Ello pasa por fortalecer un polo de partidos marxistas-leninistas y a la Revista Comunista Internacional, e implica prepararse en pasos más decididos en lo cualitativo.
9.- La Gran Revolución Socialista de Octubre fue atacada por diversas expresiones burguesas, desde el liberalismo, la socialdemocracia, hasta el fascismo. En la preparación y consumación de la contrarrevolución en la URSS han tenido un papel de primer orden expresiones anti-comunistas como el trotskismo, el anarquismo y el nihilismo, las organizaciones y partidos de los distintos matices maoístas, el academicismo burgués y pequeño burgués, los ‘comunistas de izquierda’ y revisionistas de todo tipo como los euro-comunistas. No se trata de una cuestión intelectual menor, ni de pugnas entre ‘fracciones de la izquierda’. Las nociones de izquierda y derecha son ambiguas y estériles para analizar y afrontar la lucha de clases hoy en día. La Gran Revolución Socialista de Octubre, en su trayectoria, confirma el peligro del revolucionarismo pequeño burgués y de su afinidad con la burguesía y los centros imperialistas.
10.- La Gran Revolución Socialista de Octubre, en su desarrollo y a pesar del derrocamiento temporal, hecha por la borda conceptos tales como el de ‘socialimperialismo’ que le fue adjudicado por el maoísmo. Este término en especial es un sin sentido, ajeno completamente a las nociones fundamentales de la economía política marxista. El cual no encuentra respaldo material en la práctica, pese a la existencia de las relaciones mercantiles y retrocesos en la construcción del socialismo-comunismo, en la URSS y respecto al campo socialista. Ahí donde se presentaron condiciones revolucionarias para la clase obrera y los pueblos, la URSS se situó del lado opuesto a los imperialistas y codo a codo con los revolucionarios del mundo. Así se puso en marcha la revolución social y anti-colonial en los países asiáticos, africanos y latinoamericanos. Aquellos que han levantado la calumnia del socialimperialismo han marchado política y militarmente con la reacción, la burguesía y los imperialistas. Aquellos que han lanzado contra la construcción socialista en la URSS el epíteto del socialimperialismo han quedado hermanados para siempre con el nacionalismo, la fraseología revolucionaria, la tarea de desunión, erosión y liquidación del movimiento comunista internacional.
11.- Por diversos motivos, la Gran Revolución Socialista de Octubre jugó un papel fundamental para ampliar y profundizar los derechos de los trabajadores incluso fuera de las fronteras de la URSS y el campo socialista, en los propios países capitalistas. Tales derechos se han visto conculcados con la contrarrevolución. Hay una relación dialéctica entre el avance del socialismo en la URSS y el avance de los derechos y conquistas de la clase obrera internacional.
12.- La experiencia de la Gran Revolución Socialista de Octubre indica que la propiedad privada de los medios de producción y de cambio debe ser abolida y desterrada material e ideológicamente en todo intento de construcción socialista. La expresión más pequeña de propiedad engendra capitalismo y contrarrevolución. Además, esclareció históricamente el papel de los aliados, así como el carácter progresista y/o revolucionario de las diferentes clases y sectores de clase. Pauta fundamental para la construcción de un inmenso acervo político e ideológica para la continuidad intergeneracional de la lucha de clases por el socialismo-comunismo.
13.- Sin la Gran Revolución Socialista de Octubre no se hubiera contado con un respaldo material, económico, político y cultural firme para una cultura comunista mundial, una fraternización internacional militante de todas las clases obreras y la existencia misma de la III Internacional Comunista y, posteriormente, el germen de su posible continuidad: la Kominform.  El Partido Comunista en nuestro país es hijo directo de la Gran Revolución Socialista de Octubre, desde su primera actuación en 1919, como de su continuidad a partir de 1994.
14.- Hereda la enseñanza de que la contrarrevolución burguesa sólo puede ser detenida, revertida y aplastada por la clase obrera y los sectores populares bajo una perspectiva anti-monopolista y anti-capitalista. Que incluso los derechos más elementales del ser humano y los trabajadores, los que suelen tipificarse o entenderse como derechos humanos democrático-burgueses, son irrealizables o imposibles de profundizar y conservar en sociedades donde existan y donde predominen las relaciones mercantiles, en los países con una u otra gestión capitalista. Que la burguesía es una clase contra-revolucionaria a la cual la clase obrera no puede aliarse, independientemente de que se trate de una fracción de ella con tal o cuales características políticas e ideológicas. Las tareas mismas de la independencia y la soberanía sólo pueden consumarse con una sociedad socialista-comunista. La clase obrera es la única clase que une porvenir, humanidad y progreso.
15.- La Gran Revolución Socialista de Octubre y la historia de sus relaciones socialistas, dentro y fuera de las fronteras multinacionales de la URSS, demuestran que es posible otro tipo de relaciones del ser humano consigo mismo, con los demás y con la naturaleza.
16.- Los problemas candentes en el mundo y en Rusia, que llevaron a la clase obrera a la disyuntiva de tomar el poder en sus manos o sacrificarse por sus amos, tienen reflejo en el mundo y en el México de hoy, por ser esencialmente el mismo periodo histórico, el periodo del imperialismo, de las guerras imperialistas y de las revoluciones proletarias. Hoy como ayer los problemas tienen su solución para la clase obrera con su ascenso como clase en el poder, hoy como ayer las revoluciones proletarias son la solución radical y necesaria.
17.- Igualmente, en México obtener el poder estatal para la clase obrera y el control sobre los medios de producción que hoy están en manos de los monopolios supondrían la base para la transformación radical de nuestra sociedad y la solución para los grandes problemas que enfrentamos hoy.
La clase obrera en nuestro país tiene el ejemplo de la Gran Revolución Socialista de Octubre, de los bolcheviques y de las y los obreros revolucionarios de Rusia, pues ellos tomaron el poder y las fábricas, construyeron un mundo nuevo que para los trabajadores significa libertad, la libertad de acabar el desempleo, la libertad de la cual no gozan los miserables de hoy que no cuentan con educación, alimento y vivienda garantizada como si contaban los ciudadanos de la URSS, la libertad de caminar por las calles sin la criminalidad como la conocen los habitantes del mundo capitalista, la libertad de cumplir sueños largamente ansiados por la humanidad como lo fue iniciar la conquista del espacio, la erradicación de enfermedades, la alfabetización completa de la población, etc.
La tierra no deja de girar, la aurora no cesa aún de seguir a la penumbra, la vida de lo que ha vivido da paso con su muerta a nueva vida, y en la historia de la humanidad el capitalismo que ha tenido principio ha de tener un fin, el socialismo sigue al capitalismo pues hemos de luchar por ese futuro de civilización frente a la barbarie de lo que hoy se derrumba.
18.- El Partido Comunista de México honra a la Gran Revolución Socialista de Octubre, inspirado en ella, abrevando de sus enseñanzas, aprendiendo de su lección, busca continuar su camino, para llevar a la clase obrera de México al poder y construir el socialismo-comunismo, para mantener en alto la bandera del internacionalismo proletario y junto a los partidos comunistas luchar sin descanso hasta conquistar un mundo nuevo y socialista.
¡Proletarios de todos los países, uníos!
El Comité Central del Partido Comunista de México



[1] Engels, F; Introducción de 1895 a la obra de Marx “La lucha de clases en Francia de 1848 a 1850”.
[2] Lenin, V.I.; La catástrofe que nos amenaza y como combatirla.

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Caracas, 12 oct. 2017, Tribuna Popular TP.-  Ya está circulando la nueva edición de  Tribuna Popular  (Nº 2.985), clarificando los lineam...