Saturday, December 1, 2018

TRABAJADORES DE CORPOELEC Y DE FOGADE YA NO AGUANTAN



30 NOVIEMBRE 2018

Caracas/TP.- Ante la paralización unilateral de la discusión de la convención colectiva por parte de la patronal de la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec), la desmejora de las condiciones laborales de los trabajadores de Corpoelec y el acelerado deterioro del sistema eléctrico, el Partido Comunista de Venezuela (PCV) expresó su irrestricto apoyo y acompañamiento a la lucha que desarrollan la masa laboral y su dirección sindical.
El Partido del Gallo Rojo ha señalado que la crisis del sistema eléctrico nacional se ha gestado a lo largo de un proceso histórico, pero que se ha agudizado con la actual gestión, encabezada por Luis Motta Domínguez, para quien en reiteradas ocasiones ha planteado una exhaustiva investigación.
El PCV rechazó que se pretenda culpar a los trabajadores, cuando estos no tienen la dirección ni la administración de la empresa, ni toman las decisiones.
Los comunistas respaldan las exigencias de los trabajadores de que reanude la discusión de la convención colectiva y que se atienda con respuestas urgentes y efectivas la desmejora de las condiciones salariales, así como las condiciones de trabajo ya que la falta de mantenimiento de las instalaciones, e incumplimiento en el suministro de equipamiento, ha producido accidentes mortales que pudieron evitarse si se cumplía con las elementales normas de salud y protección que han señalado los trabajadores y que están en la legislación vigente.
Ante estas condiciones de deterioro y sin respuestas de la patronal ni del Ministerio del Trabajo, los trabajadores han decidido iniciar una ofensiva de luchas que, incluso, pudiera significar un paro nacional del sector eléctrico
Por eso, el PCV hizo un llamado al presidente Nicolás Maduro, para que directamente atienda esta problemática, que no es sólo sobre los trabajadores eléctricos sino de la necesidad de recuperar y fortalecer Corpoelec y la electricidad en el país. De ahí que la dirección comunista se pregunte «¿Cómo va a haber desarrollo o satisfacción de necesidades, o un programa de recuperación, crecimiento y prosperidad económica, si se destruye el sistema eléctrico nacional?».
 Reclaman en Fogade
Por su parte, los trabajadores del Fondo de Protección Social de los Depósitos Bancarios (Fogade), han denunciado que desde la llegada de la nueva presidenta, Arlen Siu Piñate Pérez, se les han cercenado diversos beneficios conquistados.
Piñate fue designada mediante Decreto Presidencial Nº 3.646, publicado en la Gaceta Oficial Nº 41.511, del pasado 26 de octubre, sustituyendo en el cargo a Néstor Sayago, quien sólo lo ocupó por un año.
Los trabajadores reclaman que en Fogade no existe una convención colectiva vigente, pero que habían logrado derechos que ahora se los están negando, «como una bolsa de alimentos, bonos de transporte, beneficios elementales y vitales que han sido escamoteados por la actual presidenta», lo cual ha generado un legítimo rechazo de la masa laboral.
El PCV también manifestó su apoyo y acompañamiento a la lucha de estos trabajadores.

Saturday, November 17, 2018

LAS CIENCIAS SOCIALES ANTE LA CONTRAOFENSIVA NEOLIBERAL




INTERNACIONAL
 
CARLOS OJEDA F. Especial para TP
Director general del IAEBM
En Buenos Aires, Argentina, el 17 y 18 de noviembre tendrá lugar 26ª Asamblea General del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso) y seguidamente, del 19 al 23 de noviembre, la 8ª Conferencia Latinoamericana y Caribeña de Ciencias Sociales y el Primer Foro Mundial del Pensamiento Crítico.
Estos eventos se realizarán en un contexto de recomposición de las fuerzas políticas más conservadoras y retrógradas del continente, cuya contraofensiva ha logrado consolidar su avance con el reciente triunfo electoral de Jair Bolsonaro a la Presidencia de Brasil, configurándose una nueva realidad política, económica y social que plantea el desafío de analizar y debatir acerca de los límites alcanzados por el progresismo y las experiencias desarrolladas por los proyectos social-reformistas que se plantearon frente al neoliberalismo; gobiernos que consideraron, en sus agendas y planes, políticas públicas de inclusión, reivindicación y justicia social sustentadas en cambios formales a nivel de la superestructura, sin afectar la base económica determinada por las relaciones capitalistas de producción.
De allí, la importancia que cobra en estos nuevos tiempos un órgano como el Clacso, en el que se expresan ideales de lucha por sociedades más justas e igualitarias, y que cuenta en su seno con la activa participación de intelectuales progresistas, docentes, investigadores y estudiantes de los más diversos campos teóricos y disciplinarios, especialmente, de las ciencias sociales, así como activistas y dirigentes de movimientos populares, organizaciones estudiantiles, redes y grupos de jóvenes que actúan en la construcción, promoción y defensa de la democracia, la comunicación alternativa y la movilización ciudadana, organismos de lucha por los derechos humanos y a la educación pública, movimientos y organizaciones feministas, antirracistas, antiimperialistas y ecologistas.
En la presente etapa, sin duda, orientarán sus esfuerzos y energías en la confrontación de ideas y movilización contra las fuerzas reaccionarias que tienen el claro propósito de restaurar las políticas económicas del neoliberalismo.

En el marco de la 26ª Asamblea General, se realizará la elección del nuevo Secretario Ejecutivo, cargo al que se ha postulado el Dr. Luis Bonilla Molina, reconocido intelectual venezolano, quien viene de presidir el Centro Internacional Miranda (CIM) y el Instituto Social Latinoamericano de la Unesco y quien propone adelantar una gestión basada en un modelo organizacional descentralizado, desconcentrado, horizontal y de diálogo abierto permanente, que garantice la construcción compartida entre los centros miembros desde donde profundizar la relación entre pensamiento crítico y la construcción y gestión de políticas públicas de justicia social en la región. Asimismo, plantea impulsar acciones orientadas al fortalecimiento de las relaciones de Clacso con la región del Caribe y Centroamérica; propuestas que desde el Instituto de Altos Estudios Bolívar-Marx (IAEBM) compartimos y por las que hemos acordado respaldar su candidatura a la Secretaría Ejecutiva para el período 2018-2021.

EL CASO ZIMBABUE: LECCIONES PARA VENEZUELA





ECONOMÍA

 
ANDRÉS VILLADIEGO. Especial para TP
Economista
Uno de los rasgos comunes de los episodios hiperinflacionarios recientes en el mundo, es la persistencia de déficit del presupuesto público que no pueden ser cubiertos mediante el aumento de impuestos, el recorte de gastos del gobierno o el financiamiento externo. Cuando estos mecanismos convencionales son insuficientes, se recurre a la «monetización del déficit», es decir, a una emisión monetaria que no se corresponde con los niveles reales de la economía, a fin de contar con liquidez en moneda nacional para cubrir la brecha entre los ingresos del gobierno y sus erogaciones.
La emisión de liquidez es un mecanismo válido de política monetaria en ciertas condiciones, pero si se emplea de forma indiscriminada y recurrente, comienza a favorecer un alza incontrolada de precios. Esto ocurrió en Zimbabue a partir de 2006: tras una caída de la exportación de productos agrícolas que causó una reducción de los ingresos fiscales, el gobierno de esa nación africana comenzó una agresiva monetización de su déficit presupuestario. Pero con la emisión de dinero, el gobierno propició una rápida devaluación del tipo de cambio, que pasó de 24 dólares zimbabuenses (ZWD) por dólar estadounidense (USD) en 2005 a la impronunciable cifra de 1023 ZWD/USD en 2009.
En consecuencia, entre 2006 y 2009, se realizaron tres «reconversiones monetarias», de forma que fueron eliminados 25 ceros del valor facial de los billetes de ese país. En noviembre de 2008 la hiperinflación alcanzó el 98% diario, a pesar de que desde 2007 el gobierno había prohibido por ley los incrementos de precios. En enero de 2009, el Ministerio de Finanzas permitió el uso de monedas extranjeras como el dólar estadounidense, el rand sudafricano y la libra esterlina, en un desordenado proceso de dolarización que logró detener la hiperinflación, pero causó otros problemas como la escasez de billetes en divisas.
No puede pretenderse extrapolar mecánicamente el caso extremo de Zimbabue a nuestra realidad (ver TP Nº 2.945*), pero debemos advertir que antes de realizar una reconversión monetaria conviene derrotar primero la hiperinflación. Y para ello, es necesario reducir la prioridad del pago de la deuda externa, a fin de disponer del mermado ingreso petrolero para invertirlo en la reactivación económica; organizar y hacer más sostenibles las finanzas públicas mediante la racionalización del gasto y la aplicación de una política tributaria realmente progresiva; estabilizar las variables nominales como el tipo de cambio mediante una política monetaria efectiva; reorientar el sistema financiero para apoyar la producción nacional en lugar de privilegiar el consumo (ver TP Nº 2.996**). Al mismo tiempo, se debe identificar a los sectores más vulnerables de la sociedad y auxiliarlos con medidas compensatorias como el otorgamiento de subsidios directos.
Es necesario entender que la política económica debe partir de la comprensión científica de la realidad, diagnosticando adecuadamente los problemas para poder aplicar medidas efectivas y no efectistas. Finalmente, se debe explicar pacientemente al pueblo trabajador la necesidad de una verdadera revolución económica y movilizarlo para la recuperación del país.

SINDICATOS Y CONSEJOS DE TRABAJADORES

TRABAJADORES/TRABAJADORAS

 MARIANO VIVANCOS. Especial para TP
Militante del PCV en Mérida
El surgimiento en los últimos años de los consejos de trabajadores y trabajadoras, con el apoyo e impulso del Partido Comunista de Venezuela, la Corriente Clasista de Trabajadores «Cruz Villegas» y diversas otras organizaciones, ha dado lugar a confusiones, a veces deliberadas y malintencionadas, en cuanto a si esta nueva forma organizativa pretende sustituir o competir con los tradicionales sindicatos.
Nada más alejado de la verdad. Los consejos de trabajadores no son ni pretenden ser organizaciones sindicales, ni sustituyen las funciones propias de éstas, aunque pueden apoyarse mutuamente, sobre todo para formar la conciencia de clase, procurar la unidad de las y los trabajadores y salvaguardar sus derechos sociales, económicos, culturales y políticos.
Los sindicatos en general son instrumentos de lucha que organizan los propios trabajadores y que tienen como objetivos defender los intereses económicos, sociales y laborales de la clase trabajadora, hacer cumplir los derechos establecidos, y alcanzar nuevas conquistas por la vía de las negociaciones colectivas. Los sindicatos de carácter clasista, en particular, tienen además el objetivo estratégico de contribuir, junto a los partidos revolucionarios, al avance hacia la liberación definitiva de la clase trabajadora y la transformación de la sociedad.
En la práctica de los sindicatos más consecuentes y responsables, se producen negociaciones y acuerdos de mejoras salariales y sociales de carácter temporal teniendo en cuenta la correlación de fuerzas, que no significan conciliaciones en el sentido absoluto de la palabra, por cuanto ellos siempre se adoptan con miras a preparar nuevas luchas, a la espera de mejores oportunidades y con la condición de reforzar o robustecer las propias fuerzas. Es decir, se trata de fortalecer la organización sindical en el curso de la lucha misma, de manera que, terminada una lucha concreta, comienza la preparación para la próxima, utilizando hasta donde sea posible las limitadas libertades de la democracia burguesa, sin caer en el legalismo.
 Participación protagónica
Por su parte, los consejos de trabajadores y trabajadoras son organizaciones concebidas para la participación protagónica de las y los trabajadores en el ejercicio real y efectivo del control sobre los procesos productivos y administrativos de las empresas, y para dirigir los procesos sociopolíticos en los centros de trabajo y áreas de actividad laboral en general. Son, por lo tanto, formas superiores de organización, surgidas en el contexto de la lucha de clases, constituidas en cada centro laboral, independientes de los empresarios y el gobierno, cuyos objetivos exceden lo reivindicativo, y que apuntan a ejercer el control obrero sobre los empresarios, y la cogestión con participación decisiva en todos los procesos del funcionamiento de la empresa.
Los consejos de trabajadores y trabajadoras son piezas fundamentales en la construcción de un nuevo modelo de gestión de las empresas y centros de trabajo, que supere la forma de funcionamiento tecno-burocrática característica del capitalismo, que dé genuina representación a los intereses del pueblo trabajador en la toma de decisiones acerca de los procesos de producción, planificación, administración, financiación, y otros de las empresas, y que haga realidad concreta en este ámbito el principio constitucional de la participación protagónica.
Los consejos no sustituyen a los sindicatos, porque como vemos tienen funciones y propósitos distintos, pero ambos colaboran para desarrollar la conciencia y unidad de clase.

REIVINDICANDO EL PERIODISMO REVOLUCIONARIO

CULTURA

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Tribuna Popular.- Como parte de la programación de la Feria Internacional del Libro de Venezuela (Filven) 2018, que se desarrolla en los espacios del casco histórico de Caracas, será presentado el libro Periodismo revolucionario. Prensa alternativa, lucha de clases y poder popular, en el Salón Amarillo de la Casa Amarilla (frente a la plaza Bolívar), a las 2pm del domingo 



18 de noviembre, a cargo de la Editorial Tribuna Popular.
Este libro expone pasajes de la historia gloriosa y el funcionamiento abnegado del órgano de prensa del Partido Comunista de Venezuela (PCV), Tribuna Popular, un periódico que tiene particularidades únicas en nuestro país y que este año, el mismo de su 70º Aniversario, vio interrumpida su impresión por la escasez de insumos de imprenta a raíz de la aguda crisis económica.
En las páginas de esta obra también se sistematizan aspectos conceptuales sobre el papel de la prensa dentro de la compleja dinámica de la lucha de clases y como instrumento fundamental en el entramado del combate ideológico que se libra entre los poderes que pretenden mantener el sistema capitalista –en la época de su fase imperialista– y las fuerzas obrero-campesinas, comuneras y populares que propugnan su superación revolucionaria.
En el primer capítulo se presentan clarificaciones imprescindibles para adentrarse seriamente en cualquier debate acerca de la prensa y del manoseado término «objetividad», el cual se utiliza interesadamente en defensa de la supuesta «neutralidad», «imparcialidad» o «apartidismo» en la labor periodística, y se enfatiza que las y los revolucionarios asumen sin complejos los periódicos como herramientas para la lucha a favor del pueblo trabajador, de sus organizaciones combativas y del objetivo socialista.
En el segundo capítulo se encuentran diversos materiales que aportan el contexto político-ideológico y socioeconómico de la fundación del periódico Tribuna Popular, así como lineamientos sobre cómo debe entenderse y asumirse la función del genuino periódico leninista impreso, el único que puede cumplir integralmente el papel de propagandista, agitador, educador y organizador.
El tercer capítulo recoge interesantes puntos de vista de doce periódicos de Partidos Comunistas de Latinoamérica, el Caribe y Europa acerca de las «Experiencias y retos actuales de la prensa revolucionaria», en textos que fueron elaborados especialmente para una edición aniversaria de Tribuna Popular.
El contenido de este libro, en lo fundamental, es patrimonio colectivo de la humanidad, porque emana de las históricas luchas de los pueblos.

Saturday, November 3, 2018

¿EXISTE UNA BURGUESÍA REVOLUCIONARIA?

https://prensapcv.wordpress.com/2018/11/03/existe-una-burguesia-revolucionaria/

WLADIMIR ABREU. Especial para TP
Profesor de Historia

«La burguesía ha ejercido en la historia una acción esencialmente revolucionaria. Allí donde ha conquistado el poder ha pisoteado las relaciones feudales, patriarcales e idílicas. Desgarró sin piedad todos los lazos multicolores que unían el hombre feudal a sus superiores naturales para no dejar subsistir otro vínculo entre hombre y hombre que el del frío interés, el del duro pago al contado. Ha ahogado el éxtasis religioso, el entusiasmo caballeresco y el sentimentalismo del buen burgués en las aguas heladas del cálculo egoísta.»
Manifiesto del Partido Comunista (K. Marx y F. Engels, 1848)

El manejo «deportivo» de las ciencias sociales en Venezuela, hace que un ministro del Gobierno afirme que en Venezuela es necesario «construir una burguesía revolucionaria». Esto nos lleva a aclarar a nuestros lectores: ¿es posible la existencia de una burguesía revolucionaria? ¿fue alguna vez revolucionaria la burguesía? Y en un plano local y actual ¿puede ser revolucionaria la burguesía hoy en Venezuela?
Estas interrogantes sólo pueden ser respondidas correctamente desde un punto de vista histórico, pues la cualidad de la burguesía como clase revolucionaria ha variado en el tiempo. La burguesía fue revolucionaria en el período de paso desde la edad media y el absolutismo, hasta la instauración definitiva del modo de producción capitalista. El pasado precapitalista, llamado de manera genérica «el antiguo régimen», fue barrido por la oleada revolucionaria que tuvo su amanecer con el liderazgo antimonárquico de Oliverio Cromwell a mediados del siglo XVII y la posterior revolución inglesa de 1688, pero que alcanzó su cenit con la gran revolución francesa de 1789.
Este evento representó efectivamente el momento de mayor impulso revolucionario de la burguesía, barrió los restos del viejo mundo feudal, y dio inicio a una revolución bihemisférica, que culminará con el fin del absolutismo y la instauración de repúblicas liberales burguesas en buena parte del globo. En aquellos lugares, como el Reino Unido, en donde la vieja aristocracia logró evitar la guillotina, surgieron las monarquías constitucionales, que restringían el poder efectivo de la corona y establecían a través del parlamento mecanismos de gobierno en alianza entre los terratenientes y los burgueses; andando el tiempo, los primeros se transformaron en una nueva capa de los últimos.
De manera que, sin duda, la burguesía sí fue revolucionaria. Así lo expresó Karl Marx en el más contundente reconocimiento al aporte revolucionario burgués, el capítulo primero del Manifiesto del Partido Comunista. El propio Marx comprendió que la cualidad revolucionaria de la burguesía era históricamente determinada y por lo tanto transitoria: derruidos los viejos muros de los castillos feudales por los cañones fabricados en los talleres de la burguesía, ésta se convirtió en la nueva clase dominante. Con la implantación de su nuevo modo de producción, y su consolidación y expansión por el planeta, la burguesía pasará de clase revolucionaria a clase reaccionaria. Este es un ciclo que, dependiendo de la región del mundo, se cerró aproximadamente entre mediados del siglo XIX y principios del XX.

El caso venezolano
El gran aporte revolucionario de la incipiente burguesía agraria comercial venezolana, fue la guerra de independencia. Es necesario comprender que esta guerra no fue simplemente un conflicto por la independencia del territorio: los patriotas venezolanos de principios del siglo XIX se reconocían como hijos de la revolución francesa, como republicanos, antimonárquicos, enemigos del viejo régimen católico absolutista de los Borbones, y mostraron sus simpatías por los liberales republicanos que, aproximadamente al mismo tiempo, luchaban en la propia España por la abolición del régimen monárquico y la introducción de mecanismos constitucionales de gobierno.
No en balde hombres como Bolívar, Sucre, Roscio o Miranda, calificaban a los enemigos de la independencia como «realistas», esto es, como defensores de los fueros tradicionales de la realeza. Ni es casualidad que hayan expresado tanto en palabras como en actos su admiración por los sistemas constitucionales emergidos del colapso de los antiguos regímenes europeos, particularmente por el caso del Reino Unido, cuyas instituciones políticas fueron calificadas por Bolívar como las más dignas de servir de modelo para las nuevas repúblicas americanas.
Culminada la independencia, el resto del siglo XIX venezolano fue una época caracterizada por el esfuerzo de la incipiente burguesía, unas veces en pugna con los terratenientes, otras en alianza con ellos, por consolidar una república liberal burguesa. Su mayor dificultad fue el carácter rentista agrario de la economía rural venezolana, basada en el monocultivo (cacao o café) y con un nulo nivel de industrialización. De ese hecho económico nacieron los contratiempos que finalmente impidieron el desarrollo pleno del proyecto de país liberal burgués que inicialmente perseguían.
Ese defecto en la estructura económica de base persistió en el tiempo, y se extendió a la Venezuela petrolera desde principios del siglo XX. Para la burguesía venezolana, que nunca llegó a consolidarse como verdadera burguesía progresista y modernizadora del país, el negocio consistía en vender al exterior primero productos agrarios y más tarde petróleo crudo, para comprar con ese ingreso rentista mercancías extranjeras.
Así nació, creció y se estructuró la burguesía venezolana. Su carácter, por más de dos siglos, ha estado marcado por su naturaleza rentista y atrasada. Por ello, la burguesía venezolana no es revolucionaria, ni puede serlo: no puede proponerse industrializar y modernizar el país, pues tal cosa equivaldría a ser su propia antítesis. Las tareas de desarrollo industrial y económico no son metas que le sean inherentes como clase; son tareas que sólo le interesan al proletariado venezolano.

Tuesday, August 7, 2018

Resolución del BP del PCPE: ¡Ninguna confianza en la socialdemocracia! ¡Por un país para la clase obrera!


Casi dos meses después de la moción de censura que convirtió a Pedro Sánchez en Presidente del Gobierno, el Buró Político del PCPE emite la siguiente resolución dirigida a la clase obrera y al pueblo trabajador. No existen razones para depositar ninguna esperanza en el nuevo gobierno de la socialdemocracia. A lo largo de la historia reciente de nuestro país, así como a lo largo de la historia del movimiento obrero, se ha comprobado que la socialdemocracia, diciendo representar a la mayoría trabajadora, actúa como la más eficaz salvaguarda de los intereses del capital monopolista. El reparto de migajas que proponen durante los períodos de crecimiento económico contrasta con los gigantescos beneficios que su gestión del capitalismo ofrece a las grandes empresas. El mismo partido que hoy vuelve a estar en el Gobierno fue quien, en los años 80 y 90, ejecutó las medidas que destruyeron buena parte del tejido industrial de nuestro país para integrar a España en los planes de la entonces Comunidad Económica Europea (hoy UE) para una nueva división internacional del trabajo que contempla a nuestro país casi exclusivamente como un destino turístico, con un sector industrial muy limitado y especializado y absolutamente dependiente del exterior en materia energética. A lo largo de los años, el PSOE ha llevado a cabo numerosas reformas laborales que han conducido a un empeoramiento de las condiciones de vida y trabajo de la clase obrera, que hoy goza de menos derechos laborales y sociales tras el desmantelamiento paulatino de las conquistas realizadas durante el siglo pasado, tras duras luchas y una fuerte represión contra el movimiento obrero y popular. Hoy, la negativa del nuevo Gobierno a derogar las reformas laborales de 2010 y 2012, pese a las posturas que decían mantener mientras estaban en la oposición, es una nueva muestra de la absoluta falta de voluntad de la socialdemocracia para abordar los problemas que sufre la mayoría trabajadora de nuestro país. Con el objetivo de sacar del foco de atención que sus políticas económicas y laborales van destinadas a sostener y garantizar el modelo capitalista de desarrollo, al igual que el resto de gobiernos españoles del pasado, los socialdemócratas pretenden diferenciarse de otras fuerzas políticas proponiendo y llevando a cabo reformas de carácter cosmético que no abordan ni alteran la situación de explotación que vive la mayoría de la población. Las evidentes limitaciones que ya demuestra el Gobierno Sánchez no vienen derivadas de su debilidad parlamentaria, sino de la propia esencia de la socialdemocracia, que únicamente aspira a dulcificar el capitalismo. Las diversas propuestas anunciadas por los diferentes ministros y ministras que han ido pasando por el Congreso durante las últimas semanas, demuestran que la principal aspiración del PSOE es aprovechar el ciclo económico para retocar algunas de las medidas antiobreras y antipopulares llevadas a cabo por Zapatero y Rajoy durante la fase más aguda de la crisis capitalista, pero manteniendo a la mayoría trabajadora, cuyo sacrificio fue el que permitió a los capitalistas salir de la crisis, en una situación relativamente peor que al comienzo de la misma. El movimiento obrero y popular, y muy especialmente el movimiento sindical, corre el serio riesgo de caer de nuevo en la trampa de confiar en la socialdemocracia. La inmediata desactivación de las principales movilizaciones que venían desarrollándose contra el anterior Gobierno son una preocupante muestra de que el reformismo sigue hegemonizando las cúpulas de las organizaciones sindicales y que la política del pacto social, que se ha traducido en un empeoramiento paulatino de las condiciones de vida y trabajo de nuestra clase, va a verse reforzada en el próximo período. La política de gestos que, en estos dos meses, ha llevado a cabo el Gobierno Sánchez no es más que una cortina de humo para ganar legitimidad tanto en España como en el extranjero. La decisión adoptada sobre el buque Aquarius, por ejemplo, choca con la inacción gubernamental ante el resto de casos, menos mediáticos pero igualmente terribles, que a diario tienen lugar en el Mediterráneo, frente a nuestras cosas y ante nuestras fronteras. Denunciamos que esta medida se adoptó con el único objetivo de presentar al nuevo Gobierno como un socio dispuesto a contentar al resto de potencias europeas, que se materializó pocos días después en la aceptación de un reforzamiento de las políticas migratorias de la UE, que voluntariamente ignoran la responsabilidad de las potencias de la UE en la agudización de la crisis migratoria, y el propio papel del anterior gobierno del PSOE en la desestabilización y saqueo del Norte de África mediante la intervención militar en Libia. Las medidas propuestas en materia sanitaria, recuperando la sanidad universal, o en materia educativa, proponiendo la supresión de los recortes de 2012, obedecen a una recuperación de las posibilidades de gasto público que es consecuencia de las medidas de choque ejecutadas tanto por Zapatero como por Rajoy, que cargaron sobre las espaldas de la mayoría obrera y popular de nuestro país la salida de la crisis capitalista. El PSOE pretende ganar apoyos entre la mayoría trabajadora mientras pretende hacernos olvidar que los recortes y el empeoramiento de nuestras condiciones de vida y trabajo obedece a un modelo de desarrollo del que son firmes defensores y promotores. Jamás la gestión socialdemócrata del capitalismo ha evitado la irrupción de las crisis, y jamás lo hará porque su gestión mantiene absolutamente inalterada la base económica capitalista. Tampoco podemos obviar que la privatización de la sanidad y de la educación en nuestro país fueron iniciados durante gobiernos del PSOE. No olvidamos que fueron gobiernos del PSOE quienes introdujeron los conciertos educativos y las fundaciones sanitarias, quienes promovieron y defendieron el modelo de Bolonia en la educación universitaria y quienes promueven un sistema educativo basado en ofrecer mano de obra barata a la patronal. Los distintos gobiernos del PSOE han sido firmes defensores de la pertenencia de España a la OTAN y partidarios de una cada vez mayor implicación en su estructura, no sólo contraviniendo los términos del referéndum de 1986, sino ampliando la participación en operaciones militares imperialistas en el Mediterráneo, Oriente Medio, África y el Índico. El PSOE ha demostrado sobradamente su interés por colocar a España en el grupo de cabecera de las potencias imperialistas, como se demostró cuando, tras la retirada de las tropas de Irak en 2004, asumió un rol dirigente en los ataques contra Libia. El PSOE es enemigo de la paz y busca, como el resto de gobiernos capitalistas, favorecer la posición relativa de los monopolios españoles en el extranjero. No cabe ninguna confianza en la socialdemocracia porque la socialdemocracia, y quienes pactan con ella, aspiran a sostener y perfeccionar el modelo capitalista. El movimiento obrero y popular debe ser consciente de que los cambios de gobierno capitalista no suponen ninguna garantía para la solución de sus problemas cotidianos, que la esclavitud asalariada continuará en tanto continúe el capitalismo y que cualquier medida adoptada hoy para retirar las medidas más antiobreras de los últimos años será revertida en cuanto sea contraria a los intereses de los capitalistas. El movimiento obrero y popular no puede bajar sus banderas de lucha ante este nuevo Gobierno capitalista, no puede asumir como buena la teoría del “mal menor” que subordina permanentemente los intereses de la mayoría trabajadora a los de otras clases. Durante el próximo período nuestro Partido se centrará en explicar en los centros de trabajo, en los centros de estudio, en los sindicatos y en las calles y plazas de nuestro país, la experiencia acumulada durante décadas de lucha por el Movimiento Comunista Internacional, las lecciones que hemos aprendido sobre el papel de la socialdemocracia española y del resto del mundo, para evitar que nuestra clase y nuestro pueblo se vean atrapados en falsos dilemas que únicamente ayudarán al objetivo de mantener la explotación yla precariedad. El PCPE llama al conjunto del movimiento obrero y popular, especialmente al movimiento sindical, a recuperar la iniciativa en los centros de trabajo y estudio, a organizar la ofensiva por la conquista de nuevos derechos, a desarrollar una posición de lucha independiente de las fuerzas reformistas y burguesas y a levantar su propio programa de lucha que tenga como objetivo la superación revolucionaria del capitalismo en nuestro país. Los y las comunistas del PCPE tenemos como objetivo construir un país para la clase obrera. Un país en el que los intereses de la mayoría trabajadora sean los que rijan y determinen toda la vida económica, política y social de nuestro país. Con ningún gobierno capitalista alcanzaremos este objetivo, por ello nuestras prioridades políticas y organizativas se mantienen inalteradas independientemente del color del gobierno de turno, desarrollando en todos los aspectos la posición política e ideológica independiente de la clase obrera, basada en sus propios intereses y no en los de ninguna otra clase social. Llamamos por tanto a la clase obrera y al pueblo trabajador de nuestro país a continuar la lucha a todos los niveles por una serie de objetivos inmediatos que sirvan para aglutinar fuerzas en la perspectiva del derrocamiento del capitalismo español y de sus gobiernos: Derogación inmediata de las reformas laborales de 2010 y 2012. Fin de las dobles escalas salariales a todos los niveles y eliminación de los contratos formativos. Derogación inmediata de la reforma de las pensiones Decuperación de la gratuidad en todos los niveles educativos y eliminación de los conciertos. Recuperación del sistema sanitario público único, gratuito y universal Recuperación de la soberanía energética Retirada de las tropas españolas en misión imperialista en el extranjero Retirada unilateral de la OTAN y de la UE Desmantelamiento de las bases militares extranjeras en nuestro territorio. Madrid, 27 de julio de 2018 Buró Político del CC del PCPE

TRABAJADORES DE CORPOELEC Y DE FOGADE YA NO AGUANTAN

30 NOVIEMBRE 2018 Caracas/TP.-  Ante la paralización unilateral de la discusión de la convención colectiva por parte de la patronal d...