Friday, October 13, 2017

¡NI UN DÓLAR MÁS PARA LA BURGUESÍA!




Tribuna Popular.- El desbalance sostenido por décadas entre el escaso volumen de producción y el relativamente alto nivel de consumo de nuestro país, se traduce en un severo desequilibrio en nuestro comercio exterior, debido al enorme volumen de importación de todo lo que consumimos y no producimos, y al casi nulo volumen de nuestras exportaciones no petroleras.
Al discriminar cuánto de esas exportaciones e importaciones corresponde a empresas y entes del sector estatal, y cuánto a empresas privadas, se constata un hecho denunciado una y otra vez a lo largo de los años por el Partido Comunista de Venezuela (PCV): el sector privado se ha estado enriqueciendo a expensas de las divisas del Estado.
Los gráficos anexos muestran los porcentajes del total del comercio internacional venezolano que han correspondido a cada sector desde 2006 hasta 2016. Año tras año, ha sido el sector estatal, especialmente a través de PDVSA, el que ha efectuado el grueso de las exportaciones, mientras que en casi todos los años ha sido el sector privado el que ha efectuado la mayor parte de las importaciones.
Esto se debe a que las empresas privadas venezolanas, en general ineficientes y poco productivas, no son ni han sido nunca capaces de satisfacer con su producción propia ni siquiera la demanda del mercado nacional, y mucho menos de convertirse en exportadores significativos, por lo que, como lo señala la nueva Línea Política del PCV, «… han permanecido históricamente atadas a los subsidios gubernamentales […] sin los cuales nunca han sido capaces de sobrevivir».
Empresariado «de puerto»
El Estado petrolero ha sido y continúa siendo el principal generador de las divisas del país (casi la totalidad en algunos años), pero la principal beneficiaria de éstas es y ha sido la burguesía. Tal tendencia se agudizó durante el «boom petrolero»; en 2008, el Estado hizo 95% de las exportaciones, y el empresariado parasitario el 70% de las importaciones.
Aunque desde entonces las importaciones estatales aumentaron y hasta llegaron a ser mayoritarias en 2014 y 2015, y aunque las exportaciones privadas crecieron en 2016 a un 13% del total (pero más por el derrumbe de las exportaciones estatales que por mérito propio de la burguesía), el fenómeno general continúa: los empresarios siguen siendo incapaces de captar por sí mismos las divisas que necesitan para cubrir sus importaciones, y dependen para ello del Estado, que les otorga divisas a tasas subsidiadas por medio de mecanismos como los antiguos SITME, SICAD o SIMADI, y el actual DICOM.
El usufructo por una burguesía improductiva, fundamentalmente comercial-importadora, de una masa de divisas que no fue obtenida por ella, desvía para su beneficio recursos que el Estado podría utilizar para estimular y fortalecer el aparato productivo nacional. Nunca ha sido aceptable, y mucho menos en las actuales condiciones de estrechez económica, que los empresarios se aprovechen del Estado para fomentar su propio enriquecimiento de espaldas a los intereses legítimos de la nación y el pueblo.
Por ello, la Línea Política aprobada por el 15º Congreso Nacional del PCV en junio pasado, insiste en la necesidad de «nacionalizar total e inmediatamente el comercio exterior y establecer la centralización estatal de las importaciones», puesto que «el otorgamiento de divisas a los importadores privados es contrario al interés nacional […], tiende a descapitalizar a la República, reafirma y consolida el rentismo y la dependencia, e impide la construcción de soberanía productiva nacional».

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