Saturday, December 9, 2017

Pocos lo saben, pero Fidel Castro está por todas partes



  • Massimiliano Ay, secretario general del Partido Comunista (Suiza) / (Traducción al español: Stefano Araujo)

Me excusen los amigos cubanos si hablaré poco de ellos, recordando el primer aniversario de la muerte de Fidel Castro, pero él no es solo el Comandante en jefe de la Revolución la cual cambió para siempre la Isla en 1959, pero es a todos los efectos una figura histórica de importancia internacional.

Se haga atención: aquí no es en absoluto una cuestión de retórica, como pensarán algunos maximalistas locales, los que están siempre más a la izquierda de todos y que han difamado Fidel como un burócrata y un tirano, cuando sería necesario hacer un frente unido con él.

Aquí hablamos solo de conciencia política e histórica frente un estadista de espesor, ahora casi inalcanzable en el espectáculo desolador mostrado por la actual política en toda Europa (Suiza y Tesino incluidos naturalmente).

La lista sería larga, por tanto, me excusen si considero solo algunos pasajes y en extrema síntesis. Varios son de gran alcance geopolítico, otros menos, pero demuestran la pluralidad y la contundencia que Fidel e el Partido que él dirigió han sido capaces de determinar.

Sin Fidel, muchos pueblos africanos, martirizados por el colonialismo, no habrán podido conquistar su independencia e soberanía. El régimen racista del apartheid en Sul África habría sobrevivido probablemente más tiempo, sin la intervención cubana en Angola y Namibia en el 1975. El apoyo que Fidel dio al proceso mozambiqueño de liberación del régimen fascista portugués (caído en 1974 gracias también a las contradicciones de su política colonial) es otro ejemplo. La cuestión nacional palestina es luego otra de las grandes causas internacionalistas a quien Fidel dio máximo compromiso para contrastar el expansionismo del régimen sionista de Israel.

Tampoco no podemos olvidar la posibilidad, ofrecida por el gobierno de Fidel a los estudiantes de origen social modesta de toda América Latina y de África, de estudiar gratuitamente a la Habana, graduándose en medicina, en ingeniería, en arquitectura, volviendo después en respectivos países al servicio de los últimos criados por el modelo de desarrollo capitalista.  ¿Y qué decir de los médicos cubanos enviados recientemente en Siria, martirizada por los llamados rebeldes “democráticos” (apoyados también por la izquierda europea) que en seguida allanaron el camino para el ISIS? Sin mencionar los programas pedagógicos cubanos en apoyo de la campaña contra el analfabetismo promovido en Venezuela por el presidente Hugo Chávez, después que Cuba fue en 1961 el primero territorio de la América Latina libre de analfabetismo gracias à la Revolución. En todo esto vive Fidel.

Termino con dos acontecimientos que no encontrarán lugar en los libros de historia. El primero rastrea al 1997. Después ocho años de ausencia, Fidel aceptó de acoger a la Habana el Festival Mundial de la Juventud y de los Estudiantes: un encuentro muy importante de decenas de miles de jóvenes revolucionarios y anti-imperialistas de todo el mundo. La queda de la Unión Soviética puso en duda esta tradición (que como lo se pueden imaginar necesita de investimentos logísticos enormes). La última edición había tenido lugar en Corea del Norte en aquel terrible 1989. Si el movimiento del Festival existe todavía hoy, y pudo reunirse en Sochi, mucho se debe justo a Fidel.
Otro acontecimiento, muy poco conocido y también un poco personal, es de 2005: tenía poco menos de 20 años y ero entre los más jóvenes delegados al 15° Congreso Sindical Mundial que se reunía en el Palacio de Convenciones de la Habana, dirigido por Pedro Ross Leal, en ese tiempo secretario general de la Central de los Trabajadores de Cuba y uno de los protagonistas de la Sierra Maestra. Aquel Congreso impulsó la reorganización de la Federación Sindical Mundial, que llegaba a un periodo de fuerte crisis a consecuencia de la fuga de muchos sindicatos de la Europa del Este, y se tenío precisamente por la intuición de Fidel que comprendió la importancia de continuar en vez a disponer de un movimiento sindical de clase coordinado en el plano internacional. Hoy la FSM renació, crece y es muy activa en los países emergentes de África, Asia y América Latina, el futuro de la humanidad. También en el movimiento sindical, por tanto, hay la mano de Fidel.

¿Y ahora? Cuba se encuentra en un momento de nuevas prospectivas con posibilidad de desarrollo económico, pero permaneciendo en el surco de una siempre más participada democracia socialista. Y todo esto es fruto justo de innovaciones, cuyas bases fueron lanzadas desde el mismo Fidel. 

Entonces: una vida completa, que sigue adelante hasta hoy en estas operas que sobrepasan su desaparición física, y que me convencen en sostener que es siempre julio, siempre es el 26… ¡y la historia ya te ha absuelto, Fidel!

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